La fiscalización en México ha dejado de ser un proceso reactivo para convertirse en uno preventivo e inmediato. Las auditorías electrónicas, que comenzaron como programas piloto hace unos años, son ahora el estándar de operación del SAT para el ejercicio 2026.
La estrategia se basa en la "trazabilidad completa". Al cruzar el CFDI de Ingreso con el Complemento de Recepción de Pagos, la autoridad puede determinar con exactitud cuándo se cobró una factura y si el IVA correspondiente fue trasladado y enterado en el mes correcto. Anteriormente, este cruce dependía de declaraciones informativas (DIOT) que solían tener desfases.
Las empresas deben prepararse para recibir "pre-liquidaciones" en lugar de solicitudes de información. El sistema determinará un adeudo probable y enviará una línea de captura para el pago, invirtiendo la carga de la prueba: el contribuyente deberá demostrar que el sistema se equivoca, en lugar de que el SAT demuestre que el contribuyente debe.
Expertos recomiendan la implementación de software de "auditoría espejo" que replique los algoritmos del SAT internamente antes de enviar la contabilidad electrónica mensual, para detectar y corregir discrepancias antes de que la autoridad las note.