Durante la última década, muchas empresas logísticas invirtieron en potentes Sistemas de Gestión de Almacenes (WMS) para optimizar sus rutas de picking y ubicaciones. Sin embargo, en 2026, tener un WMS desconectado del sistema financiero (ERP) es un error operativo grave.
La velocidad del comercio electrónico exige que, en el momento en que un operador escanea un producto para enviarlo, el ERP descuente el inventario, genere la factura, emita el complemento Carta Porte y actualice la cuenta por cobrar. Si existe una interfaz batch (por lotes) que actualiza los datos cada noche, la empresa está ciega durante el día.
Es esencial contar con un sistema ERP para tener un control de inventario adecuado.
"El dato único es el rey", afirman consultores logísticos. La tendencia es hacia ERPs que incluyan módulos WMS nativos o integraciones vía API en tiempo real, eliminando las discrepancias entre "lo que dice el almacén" y "lo que dice contabilidad".