La modernización industrial de México enfrenta un enemigo silencioso: la deuda técnica. Un estudio reciente de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (AMITI) revela que el 60% de las grandes empresas manufactureras siguen operando con sistemas ERP "legacy" implementados hace más de 15 años.
Estos sistemas, a menudo altamente personalizados con código propietario difícil de mantener, se han convertido en anclas que impiden la adopción de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial o el IoT (Internet de las Cosas). "Cada vez que quieren lanzar un nuevo producto o cambiar un proceso logístico, tardan meses en reconfigurar el sistema ERP, mientras que una startup nativa digital lo hace en días", comenta un analista de Gartner.
El costo oculto no es solo financiero. La vulnerabilidad de seguridad en sistemas no parcheados es crítica. En 2025, tres grandes corporativos del Bajío sufrieron ataques de ransomware que penetraron a través de módulos de ERP obsoletos. La recomendación para 2026 es clara: iniciar la migración hacia arquitecturas de microservicios o ERPs post-modernos, aceptando que el costo de reescribir código es menor que el riesgo de obsolescencia operativa.