La lección aprendida tras las subidas de precios de los grandes proveedores de nube en 2025 es clara: la diversificación es obligatoria. Los CIOs están adoptando agresivamente estrategias "Multi-cloud" para evitar quedar rehenes de un solo ecosistema tecnológico.
Gracias a la madurez de Kubernetes y los contenedores, las aplicaciones empresariales modernas son agnósticas a la infraestructura. Hoy, un ERP puede tener su base de datos en Oracle Cloud, su frontend en AWS y sus procesos de análisis de datos en Google Cloud, moviendo cargas de trabajo en tiempo real hacia donde el cómputo sea más barato.
Herramientas de "orquestación de costos" están en auge, permitiendo a las empresas arbitrar el precio del servidor virtual. Si Azure sube el precio en la región Este, el sistema migra automáticamente los servicios no críticos a una instancia de DigitalOcean en segundos, sin que el usuario final perciba la interrupción.