La tesorería corporativa está viviendo su propia revolución. Gracias a la estandarización de las APIs bancarias (Open Banking), los sistemas ERP en 2026 ya no son entes aislados de las cuentas bancarias. La tendencia dominante es la integración directa y bidireccional.
Anteriormente, los tesoreros debían descargar archivos de movimientos del banco (layout) y cargarlos manualmente al ERP para conciliar, un proceso propenso a errores y manipulación. Ahora, mediante APIs seguras, el ERP "ve" los saldos bancarios en tiempo real e inicia pagos a proveedores directamente desde su interfaz, requiriendo solo la autorización final en el token bancario.
Esto mitiga drásticamente el riesgo de fraude interno y "pagos fantasma", ya que la información viaja encriptada y sin intervención humana de archivo a archivo. Los principales bancos de México ya ofrecen SDKs para los sistemas ERPs más comerciales, forzando a los desarrolladores de software administrativo a priorizar estas conexiones en sus roadmaps de 2026.