El efecto del nearshoring ha pasado de la promesa a la exigencia operativa. Las grandes armadoras automotrices instaladas en México han notificado a sus proveedores Tier 1 y Tier 2 sobre nuevos requisitos para mantener los contratos en 2026.
Ya no basta con entregar piezas de calidad. La exigencia ahora incluye la integración digital total. Los proveedores deben ser capaces de recibir órdenes de compra vía EDI (Intercambio Electrónico de Datos), confirmar embarques con ASNs (Advance Shipping Notice) y etiquetar mercancía con estándares globales serializados.
Aquellas PyMEs manufactureras que no han digitalizado su cadena de suministro corren el riesgo de quedar fuera, a pesar de tener capacidad productiva. La inversión en tecnología de sincronización de la cadena de suministro se ha vuelto tan vital como la maquinaria de inyección o estampado.